De pequeña, las vacas me daban miedo. No un miedo del tipo pánico, como las cucarachas o las ratas, sino un miedo más del tipo angustia existencial. Observaba esa mirada perdida en el horizonte y no sabía si estaban mirando hacia un punto desconocido para mí, fuera en el mundo, a algún lugar de su interior, o a otra dimensión cuántica. De mayor, he reconocido en mí muchas veces esa mirada. Y ahora que ya he hecho las paces con mi vagabundeo mental, con mi capacidad de desconectar del mundo y transportarme a quién sabe que lugares de mi imaginación, he dejado de sentir miedo cuando hay vacas a mi alrededor. Por el contrario, podría pasar horas observándolas y, incluso, se me puede contagiar un poco de esa mirada bovina, tan acorde a mi manera de ser. Quiero pensar que, detrás de esa mirada vidriosa y errática, se esconde en ellas, también, el proceso de la creación.
domingo, 6 de agosto de 2017
Suscribirse a:
Enviar comentarios (Atom)
La Ponderosa
Ayer, en medio de todo el caos, me quedé atrapada con el coche entre dos rotondas cerradas, la de Corçà y la de la entrada a la Bisbal. Y ju...
-
Ayer, en medio de todo el caos, me quedé atrapada con el coche entre dos rotondas cerradas, la de Corçà y la de la entrada a la Bisbal. Y ju...
-
Esta es la iglesia de Sant Genís, en Torroella de Montgrí. La dibujé una mañana tranquila y soleada de finales de diciembre. Mientras la dib...
-
Decía la novela del Principito: "He aquí mi secreto, que no puede ser más simple: solo con el corazón se puede ver bien. Lo esencial es...

Todos los animales excepto el JUMANO (porque de humano tiene poco) tienen esa mirada perdida en la que uno se pregunta en que estarán pensando, a mi parecer se deben mofar profundamente de nosotros y de nuestras tonterias jajajaja
ResponderEliminarAl igual que tú, yo tb y dsd pequeñita tengo ese momento de desconexión profunda dnd la mirada se me vuelve turbia y oscura en la cual mi mente tiene vida propia....momentos deliciosos de la vida!!!!