De mi antigua casa tengo muchos recuerdos bonitos: la luz que entraba por la ventana por las mañanas, mi pequeño jardín vertical y las vistas desde el comedor, entre otras muchas cosas. Antes de irme, no quise dejar de dibujar la vista que me acompañó y me hizo feliz durante dos años y medio. Aquí os dejo una vista de los tejados de la Bisbal.
domingo, 7 de mayo de 2017
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