domingo, 11 de marzo de 2018

Begur

La primavera está ya a la vuelta de la esquina, igual que las nuevas postales de mis lugares preferidos de el Empordà y alrededores. Mientras llega el momento de volver a pasear por playas y caminos, os dejo un adelanto de lo que nos espera en breve.

lunes, 19 de febrero de 2018

Girona

Girona, vista desde el aire, forma parte de una colección de postales que pronto verán la luz. Hace meses que quería recopilar todos esos dibujos que hago cuando salgo a pasear y tengo tiempo para escoger un lugar que me guste y empezar a dibujarlo. Estos días, os los iré compartiendo hasta que salgan de la imprenta y las podáis ver en directo.

martes, 30 de enero de 2018

Monstera Olmeca

En mi último cumpleaños, me regalaron una Monstera. Nunca había tenido una y me apetecía muchísimo empezar a cuidarla desde el principio, así que me la regalaron pequeñita, con solo dos hojas. Han pasado seis meses y ya tiene dos más, aunque aún le queda mucho para ser la Monstera con la que yo fantaseo: algo así como la que he dibujado en este nuevo ecosistema imaginario en el que tienen cabida cosas tan locas como esculturas olmecas gigantes y pájaros mexicanos. No estaría mal tener algo así en el comedor de mi casa...Mientras tanto, sigo regando mi pequeña Monstera, por si acaso un día llego a casa y me la encuentro convertida en un trocito de selva mexicana.

domingo, 14 de enero de 2018

La Font de l´Alzina

Tengo la suerte de vivir cerca de una fuente que siempre da agua. Lentamente, a un ritmo desesperante, pero la da. Y sin pedir nada a cambio. Cuando voy, aprovecho para rellenar mis garrafas, dibujar, caminar por el bosque, meditar, y lo que me apetezca en ese momento. Cuando me marcho, tengo la sensación de haber recibido un montón de cosas sin ninguna razón en particular, sólo por el hecho de existir. A veces, cuando me quejo por tonterías, cuando creo que no tengo suficiente, trato de recordar que existe esta fuente; y me da por pensar que existe un delicado equilibrio entre dar y recibir que conviene cuidar cada día. Dar lo mejor de mí en lo que hago, es mi manera de cuidarla, de contribuir a que su lento pero incansable fluir nunca se agote.

miércoles, 27 de diciembre de 2017

El árbol de la vida

Dicen que pocas cosas crecen en tierra arcillosa, ésa es una de las primeras lecciones que me enseñaron cuando estudiaba  jardinería.  A la arcilla le falta materia orgánica para albergar vida. El agua se encharca, las raíces se pudren, al oxígeno le cuesta penetrar en la tierra. Hace falta modificarla, corregirla, para poder construir algo sobre ella.

Lo que no me enseñaron fue que la arcilla está compuesta, sobre todo, de sílices. Tampoco me contaron que, si buscáramos silicio en el cuerpo humano, lo encontraríamos en nuestras venas y arterias, en nuestros músculos, en los huesos.
Nuestra sangre circula por conductos formados por el mismo elemento que forma la arcilla. Lo que nos da la vida, se la da también a la arcilla.

Así que, aquí tengo una nueva lección por aprender que contradice todas las lecciones de botánica y jardinería: hay todo un universo esperando en cada trozo de barro. Y, para descubrirlo, sólo tengo que dejar que mis manos trabajen sobre él.

Yo no sabía que, antes que terminara este año, encontraría, una nueva vida, más luminosa y creativa de lo que nunca hubiera podido esperar, en la arcilla.

domingo, 29 de octubre de 2017

Transfers y otros experimentos

A mediados de septiembre, no contenta con empezar a aprender los secretos de la cerámica, me apunté a un curso online de Domestika sobre técnicas gráficas experimentales. El curso prometía iniciarme en el uso de transfers y colografías, y, después de probarlo, me he quedado bien enganchada a este mundo mitad artesano, mitad digital. Y así llevo un mes y medio, en un frenesí de aprendizajes artísticos que me hacen despertarme cada día con una sonrisa de oreja a oreja.
Os dejo aquí mi primera serie de transfers, cada uno con collage y colografía diferente.


domingo, 22 de octubre de 2017

El vientre de las ballenas

En algunos lugares del Mar del Norte, la ballena azul es conocida como el canario del mar. Sus melodías son bien conocidas por los pescadores de la zona, especialmente en las mañanas de niebla blanca y espesa, cuando su sonido se propaga mejor.
A principios de esta primavera, 29 ballenas aparecieron muertas en estas costas.  No es algo nuevo, los varamientos masivos de ballenas llevan sucediéndose desde hace años. En diciembre del 2015, 300 ballenas aparecieron muertas en las costas de Nueva Zelanda, dejando a medio mundo sin palabras para explicar semejante catástrofe natural.
En algunas de estas ballenas, se han llegado a encontrar hasta 20 kilos de plástico dentro. Cubiertas de invernaderos, bolsas de supermercados, piezas de automóviles, redes de pesca, todo cabe en el vientre de las ballenas.
Se sabe que estps cetáceos son sensibles a la música, que son capaces de crear danzas. Que inventan canciones y que las cantan juntas hasta que se aburren de ellas y, entonces, crean otra canción.
Que tienen amistades, y que son capaces de buscarlas en la inmensidad del oceano.
Sabemos todo eso y, aún así, las matamos.
A veces me pregunto porqué dibujo. Si acaso el arte puede tener un impacto en el mundo, ayudar a que sea un lugar mejor. Sigo sin tener una respuesta a esa pregunta, pero hay una cosa que sí tengo clara: yo dibujo para que un día, en el vientre de las ballenas, en vez de plástico, encuentren flores.

La Ponderosa

Ayer, en medio de todo el caos, me quedé atrapada con el coche entre dos rotondas cerradas, la de Corçà y la de la entrada a la Bisbal. Y ju...