miércoles, 27 de marzo de 2019

Primavera

Las primeras flores que anuncian el final del invierno son, casi todas, amarillas. Mimosas, caléndulas, forsitias y muchas otras, todas comparten el color del sol. Cuentan que es para atraer su luz y despertar, por fin, la primavera. Así que, para mi, la primavera está siempre asociada al verde lima de los primeros brotes y al amarillo de las flores tempranas. Y, así, cuando se acerca esta época, sólo puedo pensar y pintar con estos colores, como en este nuevo cuadro titulado "Sombras chinescas". Es una composición de dos imágenes que comparten el mismo ecosistema. Aquí os dejo la primera parte:

lunes, 11 de marzo de 2019

Mi terraza

La mesa de mi terraza, llena de cerámica y plantas. La puse ahí para poder dejar vasos y platos encima y así desayunar al sol. Al final no he podido resistirme a convertirla en un mini jardín.

domingo, 17 de febrero de 2019

Hibiscus y araña blanca

Este pasado mes de enero he tenido vacaciones en el trabajo y, por lo tanto, más tiempo libre. Lo he aprovechado para hacer muchas cosas y también para dejar de hacer muchas otras y darme el lujo de perder el tiempo. Una de mis (des) ocupaciones preferidas es mirar tutoriales en Youtube: instrucciones detalladas sobre cómo hacer una lasaña, tallar madera, moldear barro, fabricar zapatos, encuadernar, etc... todo vale mientras me lo cuenten tranquilamente y con voz suave. Juro que una vez me pasé cuarenta minutos mirando un tutorial de una mujer doblando toallas en forma de cisne sólo porque me gustaba su voz. 
Estos días me he enganchado totalmente al arte de los grabados japoneses. Me fascina todo el proceso: la talla de los bloques de madera, la preparación del papel, las tintas, y, por supuesto, los grabados en sí. Cada noche me iba a dormir con la cabeza llena de preciosas imágenes de carpas, grullas, olas del mar y paisajes exóticos.Y así, me apeteció hacer un dibujo inspirado en todas estas imágenes, y escogí para ello un pez llamado Trachinus draco, o pez araña, y unos hibiscus. Dos seres que no se cruzaran nunca en la vida real, ni compartirán espacio, pero ya sabemos que eso a mi me da igual porque en mis dibujos mando yo y todos mis ecosistemas son imaginarios.
Así que aquí os dejo este Pez araña con hibiscus. Espero que os guste.

domingo, 27 de enero de 2019

Sant Genís

Esta es la iglesia de Sant Genís, en Torroella de Montgrí. La dibujé una mañana tranquila y soleada de finales de diciembre. Mientras la dibujaba, un señor se acercó a mi y se puso a observarme tapándome completamente la vista. Me interrogó largamente sobre el lugar dónde había nacido, el lugar del que venía y al que me dirigiría después de acabar el dibujo. La cuestión del espacio-tiempo era muy importante para él. Me preguntó el nombre, la edad, el género y no sé cuantas cosas más, todo esto sin moverse un ápice de dónde estaba a pesar de haberle comentado que no podía ver la iglesia si se ponía delante. Luego me contó que él mismo era dibujante también y abrió una carpeta llena de dibujos. Me los enseñó todos uno a uno y me mostró unos rotuladores con los que quiso que continuara el dibujo ya que, según él, eran mejores que los que estaba usando.
Sé que muchos artistas disfrutan de la interacción que se genera con la gente cuando dibujas en la calle. Para mi, no es especialmente agradable. Dibujar es un acto de conexión con lo que dibujo y suelo abstraerme mucho. En realidad podría pasar cualquier cosa cerca de mi y ni me enteraría.
Aun así, no deja de sorprenderme los puentes y las conexiones que el dibujo crea, hasta el punto que algunas personas sienten la necesidad de acercarse a hablar y compartir. Afortunadamente, no todos los encuentros son tan invasivos como éste.

100 maneras de dibujar un pájaro

Desde que me han regalado el nuevo libro de Felix Scheinberger "Ser ilustrador. 100 maneras de dibujar un pájaro o cómo desarrollar tu profesión", no puedo parar de dibujar pájaros. En realidad, podría pasarme el día sólo dibujando pájaros, peces y plantas, no necesitaría mucho más. Estos son tres pajarillos más para añadir a mi colección: dos carboneros y una estrilda naranja.

jueves, 25 de octubre de 2018

El ritmo del agua

Hay quien dice que la prisa mata. Es una expresión que he escuchado varias veces sin que tenga una gran repercusión en nuestros ritmos de vida habituales. Lo experimentamos constantemente en nuestra mente acelerada, en nuestro cuerpo fatigado, pero seguimos corriendo, no vaya a ser que nos perdamos algo importante o entreguemos algo fuera de plazo.
Pero es cierto, la prisa mata.  
Hace unos años se descubrió una reserva enorme de agua fósil en las profundidades de una mina canadiense con una edad estimada de más de 2000 millones de años, casi la mitad de la vida del planeta Tierra. Este agua, procedente de lluvias antiquísimas, se fue acumulando en el subsuelo, quedando sellada y aislada durante todos estos años.
El agua fósil representa una fuente de agua dulce no renovable de la cual dependen en especial las zonas áridas del planeta. 
En ciertas zonas de África, donde los acuíferos de agua fósil son abundantes, el agua de las precipitaciones no es suficiente para mantener los ecosistemas y algunas plantas, con sus raíces profundas, tienen acceso a estas aguas para abastecerse. De su supervivencia depende también la supervivencia de estos ecosistemas.
En algunos países, la explotación y comercialización de este recurso ya hace tiempo que está en marcha. La financiación de la infraestructura necesaria para extraer estas aguas procede, muchas veces, de la explotación de otro recurso que deriva del trabajo lento y pausado de la naturaleza: el petroleo.
Consumimos recursos a una velocidad imposible de equilibrar por nuestro planeta.
La prisa mata.
Por eso, cuando no puedo evitar verme arrastrada por las impaciencias y urgencias en las que nos empeñamos en vivir, encuentro consuelo en el agua.
Me gusta quedarme absorta en el suave movimiento de las olas del mar, en el lento goteo de una fuente, en el sonido de la lluvia cayendo. Cuando la prisa me desconecta de mi ritmo natural, me gusta conectar con el ritmo del agua.

miércoles, 26 de septiembre de 2018

Ilustración y cerámica

Aunque parecía que nunca iba a pasar, por fin se acabó el verano. Ya está aquí septiembre y he vuelto a empezar con mis estudios de cerámica, mis libretas y mis dibujos. Este año tengo un propósito en particular, me gustaría dibujar sobre la superficie cerámica y trasladar mis ilustraciones a este soporte. Así que, este verano, en los momentos libres, he ido haciendo dibujos que creo que podrían quedar bien. Algunos, como éste, basados en unos grabados que encontré en un libro de estampación en la biblioteca. Me interesa, sobretodo, los diferentes grosores de línea. Ya veremos como queda, de momento, aquí os dejo el esbozo.

La Ponderosa

Ayer, en medio de todo el caos, me quedé atrapada con el coche entre dos rotondas cerradas, la de Corçà y la de la entrada a la Bisbal. Y ju...